Madrid y Aínsa (IV) - Madrid
No llevamos ni 20 minutos aquí y ya hemos quedado para tomar las primeras cañas, esto es The Madrilean Style, Mola.
Oscar nos hace, excelentemente, de anfitrión le ruego que nos lleve de bares para ir tomando algo en cada uno de ellos.
Primera parada, por el precio aquí (Barcelona) de unas aceitunas, nos cascamos 3 cañas y una ración. Esto va bien y empalmamos así unas cuantas más, Oscar se despide, es Lunes y el tiene que madrugar, así que nos orienta un poco en la noche y nos quedamos solos, encontramos un pub Irlandes, pa'dentro, pintas de Guinness rodeados del mismo, exactamente el mismo tipo de pub que te puedes encontrar en todo el mundo, ¿acaso serán franquicias? En fin el alcohol, la amistad y nuestra propia naturaleza, que es de darle a la singüeso, nos hace entrar en una espiral conversatoria y empezamos a solucionar los problemas del mundo, cosa que hacemos la primera 1/2 hora las 2 horas siguientes las dedicamos al marujeo duro (con puesta en verde de mujeres incluida, excepto a ti Esther, cariño, MUAC, MUAC), cuando la conversación se empieza a parecer más al programa de Maria Teresa Campos, escampamos.
Buscamos un sitio donde pasar las ultimas horas de la madrugada, hoy la cosa va de anglosajones, solo encontramos bares ingleses, y no por la ambientación, que también, sino porque no hay más que rubios/as con tonos de piel que van desde el blanco leche hasta el rojo gamba. No nos queda más remedio que acabar en uno de estos garitos, más sinlengüa y más alcohol hasta el final de la noche, allá por las 4:00 AM.
El día siguiente nos levantamos temprano y nos lo curramos, nos pegamos un pateo cojonudo por la capital, cosa que por cierto es altamente recomendable, nos cascamos el típico bocata calamares que nos sienta divino (lástima del tomate en el pan), y cogemos los billetes para visitar Toledo.
La siguiente noche tenemos cena en la burbuja que se parte, o que se escojona, o algo así, que se ve que es un Asturiano, o almenos eso hay que deducir porque sirven sidra, porque perfectamente podría ser un centro para cebar cerdos y vacas, comemos como para rellenar de colesterol 4 km de venas. El caso es que disfrute como un animal, y me alegre mucho de encontrarme con más amigos mios del pueblo, con Jorge, Iván, Raquel, Laurita, Marta y Miguel.
Después de cenar, y como la noche anterior, nos volvimos a quedar solos Dani y Yo, eso si, no sin antes haber visitado los alrededores del restaurante que por lo visto una de dos: o tenían algun encanto turísitico especial, que yo no supe encontrar, o bien alguien se perdió y tuvimos que andar 1/2 hora sin sentido (aquí es cuando todos nos miramos los pies y empezamos a silbar)
Después del paseo, y como íbamos mejor informados en cuanto a pubs, no nos sentimos extranjeros en el resto de antros en los que estuvimos, por lo demás, la noche fué más o menos como la anterior.
El día siguiente fué el día perro por excelencia, no hicimos nada, bueno sí... Salimos a dejar el coche, que por cierto, nos habían multado, esa multa se merece todo un blog para explicar la conspiración judeo-masónico encabezada por el ayto de Madrid en pos de las arcas municipales a base de pintar de verde líneas que por la noche eran blancas, en fin, como iba diciendo dejamos el coche, fuimos a comer, y dado que casi nos asfixiamos al caer dormidos de cansancio encima de la sopa, decidimos echar una siesta en el hotel, resultado: Vimos un reportaje de bichos que hibernan en la 2, siesta, cenamos, como cerdos por supuesto, una peli de Woody Allen y un reportaje de la erupción del Vesubio y a dormir, el día más completo en Madrid.
El día siguiente transcurrió en Toledo (Ver post Madrid y Aínsa V), a la vuelta cenamos con Raquel e Iván en una especie de Alemán y nos volvimos a poner las botas, Raquel se tuvo que ir, (más tarde Iván reconoció que ya era hora de que se fuera, que con ella delante no se atrevía a fumar ;D), y nos fuímos a buscar a Jorge para ver si ya iba a 4 patas, en cuanto al resto de la noche transcurrió genial, Iván se lió con 2 rubias impresionantes, se fumó la máquina de tabaco y acabó invitando a todo el bar a "señoras fáciles". Por cierto Jorge, tu jefe es cojonudo, y tus compañeros estan como una chota
PD. Ya lo sé Iván, los echos están ligeramente exagerados, pero si quieres que este texto no caiga en manos de raquel vas a tener que pagar por ello, jajajajajaja (risa malévola)
PD. El viaje continua en Madrid y Aínsa VI